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miércoles, 15 de mayo de 2019

Encuentra tu empleo. Hazlo con éxito



  1. Ser amig@ de la realidad
 Tenemos que apreciar los datos que la realidad nos brinda. Nos los informa para nuestro bien. No podemos seguir teniendo en la cabeza “nuestros deseos” de cómo queremos que sean las cosas. Si nuestra mente permanece en la fantasía... perderemos.
Los cambios en el mundo del trabajo han sido profundos y no tienen “vuelta atrás”. Los más destacables son:
1)      Desaparición de trabajos poco cualificados para autónomos y empresas pequeñas; y concentración del trabajo cualificado en un número de empresas cada vez menor y de mayor tamaño.
2)      Las empresas que quedan, evitan los costes fijos (los contratos fijos) y subcontratan proyectos concretos cuando los necesitan.
3)      Desaparecen rápidamente trabajos en ciertos sectores y aparecen profesiones totalmente nuevas, también muy rápidamente (ejemplos: “Community manager”, “Gestor de Linkedin”, “Coach personal”, etc.)
Cuando detectamos que una profesión va a desaparecer, no conviene mantenernos “fieles” a ella y “mirar hacia otro lado” como si la cosa no fuera con nosotr@s. Debemos aceptar que “las cosas son como son” lo más rápidamente posible y “engancharnos” a los “vientos favorables” de profesiones que están en auge.
De ahora en adelante ya no van a existir nunca más las profesiones y los puestos de trabajo “para toda la vida”. Aparecerán y desaparecerán profesiones con gran celeridad. Pues, ¡aceptémoslo! y tengamos “la nariz” siempre dispuesta para “olfatear” hacia donde se mueven las necesidades de los clientes y de los mercados. El cambio ha de ser nuestro aliado. Digámosnos a nosotr@s mism@s con convicción: ¡viva el cambio!
  
  1. ¡Usa la tecnología!
 La tecnología acompaña a la especie humana en su desarrollo desde los albores de la humanidad. L@s que la evitan o a l@s que les da miedo... ¡están perdid@s!
No hay edad ni momento peor ni mejor para aprender a usar la tecnología. El momento adecuado es... ¡AHORA!
Si no nos encontramos “a gusto” en las redes sociales e internet, las posibilidades de encontrar trabajo se van perdiendo cada vez más. A mí me han servido mucho estos dos libros:
-         Título: “Los mejores trucos para Internet”
Autor: Francisco Chante Ojeda
Editorial: Ediciones Anaya Multimedia
  
-         Título: “Google Blogger”
Autor: Heather Wright-Porto
Editorial: Ediciones Anaya Multimedia
(¡Ambos los conseguí gratis en la biblioteca municipal de mi población!)
  
  1. ¡Alerta con internet!
 No nos confundamos. Si solamente tenemos ya email, página web o un blog “colgado” en internet, no sirve de nada. En internet está el mercado, están los clientes, está el trabajo..., eso es cierto. Pero en internet no basta “estar” con la “boca callada”... Hay que ¡“gritar”! para que te oigan. Si no lo haces así, l@s demás “pasarán de largo”, porque no somos suficientemente “visibles”. Para ser visibles hay que participar en grupos o foros de discusión, aportando valor en las discusiones, creando nuestro blog o nuestra web, aportando servicios de calidad y convincentes.
Las redes sociales Linkedin y Twitter (estar inscrito + participación activa) son herramientas imprescindibles para conseguir lo que buscamos (esas dos son las que yo uso). También se pueden usar otras: Facebook, Youtube,... etc. ¡tampoco hay que usarlas todas! Eso nos llevaría a “des-concentrar” nuestro esfuerzo y a... ¡¡no ser “visible” en ninguna de ellas!! (“tip”: concéntrate en 1 ó 2)   
  
  1. ¡Tú eres tu propi@ gestor@!
 La “marketabilidad” de tu candidatura la gestionas... ¡TÚ! Cómo esté el mercado de trabajo no depende de ti. De ti sí depende: tu buen humor, tu sonrisa, tu amabilidad, tu sinceridad, tu profesionalidad, tu imagen personal,... etc.
Si con la excusa de “cómo está el patio” o la de “con la que está cayendo”, gestionamos mal “nuestras cartas”, somos culpables. ¡La moral siempre al 100!, caiga quien caiga. No hay que tirar la toalla en lo que sí depende de nosotr@s. Debemos estar super-convencid@s de que lo que dependa de nosotr@s lo vamos a hacer siempre bien.
Asegúrate a ti mism@ de que lo que no dependa de ti, ni intentarás “controlarlo”, ni sufrir porque las cosas no son “como tú quisieras”, etc. Hay que aceptar “las cartas” que te dan, sin más. El/la buen/a profesional se concentra siempre en jugar lo mejor posible con las cartas que le han tocado... No pierde su tiempo, ni sus recursos, ni su entusiasmo lamentándose de que “le hubiera gustado que le hubiesen repartido otras cartas”…
  
  1. No confundir “empleo” con “trabajo”
 Es más cierto decir a l@s demás (¡...y decirnos a nosotr@s mism@s en nuestro diálogo interno) “no tengo empleo” que “no tengo trabajo”. De hecho, esto último es falso. Trabajo tenemos tod@s... ¡y mucho!

- Podemos estudiar o prepararnos para adquirir un nuevo conocimiento o habilidad (3 días, 4 semanas,... 6 meses... ¡da igual!) Si hemos dicho antes que las demandas profesionales cambian rápido, es lógico y normal que tengamos que “parar” en nuestra ejecución profesional para adaptarnos a las nuevas tendencias y necesidades profesionales... Pero, ojo, la preparación también es trabajo (como también son “trabajo” los entrenamientos de muchas horas al día de Rafa Nadal para poder luego jugar 2 o 3 horas y… ¡poder ser un gran jugador!) 


- Podemos colaborar con alguna ONG, vecin@s del barrio, asociación profesional, etc. Eso ¡sí es trabajo!: aprendemos, nos relacionamos, nos conocen y mantenemos “a punto” nuestros conocimientos profesionales y nuestras habilidades sociales.


- Muchas veces vivimos como individuos aislados. No nos relacionamos lo suficiente. Sol@s podemos poco. Si nos unimos, podemos conseguir grandes cosas. Hemos de salir del anonimato y de la fantasía de esperar que el trabajo llegará a mi casa... ¡Hemos de salir a buscarlo! Pero no directamente, ofreciéndonos a personas que no nos conocen de nada y a las que no les generamos confianza. Para conseguir que nos contraten, primero nos deben conocer y que les generemos confianza. Y eso pasa por hacer nuevas amistades, relacionarnos con grupos nuevos, etc. Recordar que de las amistades y conocid@s salen el 90% de las colocaciones. (Eso es la realidad de la pura estadística).


En definitiva, aplica la fórmula ganadora:


Acepta el entorno real + Juega bien “tus cartas” + Aprovecha el cambio
¡Que pases un buen día y que seas feliz!



lunes, 29 de abril de 2019

¿Estás creando tu futuro?


Artículo publicado en el periódico Segre el 14 de Abril de 2019. Publicado el punto 2 de 3.

 2) Entrena tu atención. No te fijes especialmente en aquello que te salió mal, en las posibilidades de fracaso que tiene un determinado proyecto, en tus limitaciones, etc. Si te fijas en eso, te desanimas, respiras poco y mal, baja tu autoestima, se debilita tu sistema inmune, etc. No olvides que la persona líder es cuerpo, pero también: valor, motivación, autoconfianza, alegría, autoestima, capacidad de afrontar retos, etc.


Los pensamientos negativos no nos ayudarán a conseguir logros en el futuro. Entrénate a ver la botella “medio llena” en vez de “medio vacía”. Aprende a hacer tu inventario de las personas importantes en tu vida apuntando las cosas positivas y habilidades que tienen, en vez de apuntando sus errores y debilidades

No te digo que no tengas en cuenta los peligros del futuro y los errores que cometiste en el pasado. Tenlos en cuenta para evitar volver caer en ellos. Pero no permitas que sean los amos de tu futuro. ¿Qué le ocurre a una persona que tuvo un fracaso como emprendedor, y sus “amistades” le dicen: “Volverás a fracasar”? ¿Qué posibilidades de triunfar crees que tiene una persona así si les hace caso?


Más bien, te aconsejo que imagines cómo serán las cosas cuando todo salga bien. Genera un pensamiento que te ilusione, que te haga sentir bien.  La palabra inteligencia proviene del latín intellegere, término compuesto de inter «entre» y legere «leer, escoger». La inteligencia permite elegir las mejores opciones para resolver una cuestión. Por tanto, “lee dentro de ti”, pero no te dediques a buscar únicamente la basura. Recuerda todas las cosas que hiciste bien. Siente aquellas habilidades tuyas más sobresalientes que han reconocido otras personas a lo largo de tu vida… ¡Quizá las tengas olvidadas porque hace tiempo que no reparas en ellas ni las consideras, pero las tienes!..

Para descargar gratis el artículo completo en .pdf, pincha aquí




viernes, 26 de abril de 2019

SOSTENER EL UNIVERSO


"Lo que sostiene el #universo es una #palabra que no se ha pronunciado (M. Lorente) #palabradeldia #sostenible #hoymesiento http://ow.ly/ci1M30oad5t



sábado, 4 de noviembre de 2017

PONER FIN A LOS REPROCHES

AUTOR: MANUEL MIGUEL HERNÁNDEZ PUJADAS


Los reproches estropean cualquier voluntad de conversación productiva presente, volviéndonos a recordar viejos argumentos, que ya no deberían servir para los temas que tenemos que abordar ahora.

Los reproches ponen en alerta defensiva a la persona inculpada, y lleva a la conversación a un cruce de acusaciones subjetivas, más que a centrarse en las cosas objetivas que queremos resolver.

Los reproches originan malentendidos y nunca aclaran la cuestión de quién es el responsable de realizar un cambio necesario.

El cruce de inculpaciones sólo consigue que las partes implicadas se sientan culpables e indefensas a la vez; constatando que lo único que importa ahora es “destruir” al contrario de la mejor forma posible, puesto que los ataques son a nuestra persona y ni remotamente se ataca a la raíz del problema.

Nadie parece darse cuenta que lo importante sería ahora:
- rebajar la tensión
- iniciar y mantener un diálogo que permita resolver esta cuestión sin revivir vivencias pasadas.

Los reproches siempre conducen a ponerse a la defensiva: nuestra adrenalina se dispara, el cerebro intelectual se bloquea y sólo notamos emociones muy potentes.

Podemos eliminar los reproches de la siguiente manera:

1) Empezar considerando primero nuestra propia responsabilidad en hacer que el otro se sienta mal.

2) Resistir a la tentación de hablar imperativamente delo que debe hacer el otro/la otra.

3) Si ya han comenzado las acusaciones, inicia tú la tregua. Procura no tomar como una ofensa personal ninguna acusación del otro. Piensa que es su forma de hablar. El no debería tener tanto poder como para lograr sacarte de tu equilibrio personal. Si eso pasara eres tú realmente quien no tiene poder de controlar la situación.

4) Deja de lado el pasado y no lo hagas presente otra vez. Di: “siento mucho cualquier cosa que haya hecho o dicho en el pasado y que te haya podido ofender”.

5) Después, invita a la otra persona a concentraros en la resolución del problema. Dile que si trabajáis junto s y en equipo podéis conseguir grandes resultados.

Te recomiendo que veas el video “8 maneras de conversar con cualquier persona” que te dará más información sobre cómo llevar una conversación de manera profesional y productiva.

Si te ha gustado el post, compártelo en Facebook y Twitter. Si te ha gustado a ti, también les gustará a tus amigos y amigas.

Más información aquí

lunes, 23 de octubre de 2017

Tomar el control de nuestra vida

Publicado originalmente en el diario Segre el 24.09.2017 

Todos queremos alcanzar el éxito. Por desgracia, algunos buscan el éxito en sitios donde nunca ha sido encontrado: 

1) Pretender que las cosas exteriores se adapten fielmente a mis deseos 

2) O, peor aún, pretender que las otras personas se comporten como a mí me gustaría.

Por el contrario, el éxito es algo que hay que buscar más dentro que fuera de uno mismo. O, por decirlo sin rodeos, el éxito personal depende exclusivamente de nosotros mismos, no del mundo exterior.

Para lograr el éxito en cualquier faceta de tu vida tienes que seguir en todo momento un objetivo bien definido que te lleva efectivamente a aquello que deseas.

Esto implica no tener sólo una idea vaga o general de lo que pretendemos conseguir, sino tenerlo presente de forma concreta y clara en nuestra mente. Algo similar a dedicar la memoria RAM de nuestra mente completamente a ese objetivo: verlo, oírlo, sentirlo y gustarlo de una forma tan viva como si ya lo hubiéramos conseguido.

Por el contrario si sólo ponemos nuestro objetivo en una lista, sea en una libreta de papel o en un medio electrónico, lo único que nos estamos diciendo a nosotros mismos es: “Eso es algo que tengo que hacer, cuando tenga tiempo y haya finalizado todo lo que está antes en la lista”

Sin embargo, si configuramos nuestra mente y nuestros sentidos para imaginar y sentir el objetivo a conseguir ahora, lo que estamos haciendo es ordenando a nuestro cuerpo que lo alcance.

Nuestro inconsciente sabrá ya claramente lo que buscamos y no parará (el subconsciente trabaja las 24h, festivos incluidos) hasta detectar y encontrar la manera de conseguir aquello que le hemos ordenado que consiga.

En definitiva, el éxito no consiste en hacer cosas externas. El éxito consiste en tener claramente en la mente la imagen de qué es lo realmente quieres, porqué lo quieres y tener definida una estrategia clara y realista para conseguirlo. Si lo describimos por etapas, éstas serían: 1) Crea una visión de tu objetivo realizado que te motive mucho para conseguirlo 2) Sigue un plan lógico que te permita medir tus avances y conseguir objetivos intermedios.

Muchas personas no consiguen sus objetivos, sencillamente porque no han sabido explicarse a sí mismos el porqué lo quieren de una forma suficientemente motivadora. Es evidente que la sola actividad sin un propósito no lleva a resultados positivos.

Baste un ejemplo para significar lo que digo. Una misma tarea a realizar es más atractiva si la percibo como “algo que yo quiero realmente hacer”, que si la percibo como algo que “yo tengo que hacer”. La intensidad de la fuerza motivadora no reside esencialmente en la cosa en sí misma, sino en la visión que yo me construyo de ella. Y esa creación de la visión de lo que queremos conseguir depende, siempre, de nosotros; no del mundo exterior.

Por lo explicado, se ve necesario el abandonar viejas formas de hacer que no nos han reportado los resultados de éxito que anhelamos y pasar a esta nueva forma de ver las cosas.

“El éxito no depende de los instrumentos de que disponemos, sino del enfoque que le damos a lo que tenemos”


Descargar PDF

viernes, 18 de agosto de 2017

MODELA TU EXCELENCIA



Modela tu Excelencia

#Técnica de la #PNLEstratégica que nos sirve para #descubrir nuestro #potencial y #alcanzar nuestros #objetivos http://ow.ly/mr4A30etgph

martes, 4 de julio de 2017

El siguiente nivel de tu Carrera Profesional


Para lograr un logro espectacular en tu carrera profesional,  tienes que aparecer a los ojos de los demás como una persona “auténtica”. Ser “auténtico” significa dos cosas: 1) Que te comportas realmente como lo que pareces o dices que eres. 2) Que tienes una personalidad atractiva, que impresiona favorablemente a los demás y que les hace sentirse bien a tu lado.

Hoy en día, hemos descubierto una forma sencilla de medir la autenticidad: a través de los resultados en los test de Inteligencia Emocional (IE). Efectivamente, se ha demostrado la fuerte correlación positiva entre los niveles de IE de una persona, y el etiquetado de la misma como “auténtica” por parte de las personas que trabajan con ella. 

Las personas no aceptamos demostraciones de IE sin más. Somos demasiado escépticos y desconfiados. No sólo necesitamos ver signos de inteligencia emocional – sonreír, mirar a los ojos, escuchar con atención,… - sino que necesitamos comprobar que a la persona le sale de dentro, que sus emociones son auténticas. 

La “autenticidad” requiere de vulnerabilidad, transparencia e integridad. O, si queremos resumirlo mucho, se trata de ser sincero/a.

Voy a resumiros algunos rasgos que os ayudarán a medir la sinceridad de una persona, según diversos comportamientos que podéis observar:

1) Las personas genuinas no tratan de hacer cosas que gusten a la gente. Hacen lo que sus convicciones les indican que tienen que hacer, sin más. Forjan sus propios caminos. No necesitan de la admiración de otros para sentirse bien consigo mismas.

2) No prejuzgan a los demás ni a los acontecimientos de manera anticipada, dogmática e inflexible. Son de mente abierta. Les gusta, primero, analizar las cosas abiertamente; y, sólo después, tomar decisiones. Saben rectificar sus errores, sin echar la culpa de los mismos a los demás.

3) Son generosas. De hecho, creen que el éxito de los demás es su propio éxito. Ven a los demás como miembros de un mismo equipo. Se fijan más en las cosas que les unen a los demás que en las cosas que les separan.

4) Tratan a todos con el respeto que se merecen, porque creen sinceramente que no son mejores o superiores que los demás. No buscan ser el centro de atención, o tratar de capitalizar los logros de otras personas como éxitos propios.

5) Son dignas de confianza. La persona genuina quiere decir lo que realmente dice; y, si se compromete, lo respeta.

6) Son de piel gruesa. Aguantan mejor que otras los desencuentros de carácter, pequeñas faltas o agravios de los demás hacia ellas. No guardan rencores. Aprenden a vivir con las alegrías y tristezas de cada día.

7) Prestan toda su atención a lo que están haciendo. No miran sus teléfonos cuando hablan con los demás. Nos tratan con exquisita cortesía y atención. Nos hacen sentirnos importantes.

8) No son hipócritas. Las personas genuinas practican lo que predican. No te dicen que hagas una cosa y, luego, que hagas todo lo contrario.

9) No se jactan. Todos hemos trabajado con personas que no pueden dejar de hablar de sí mismas y de sus logros. ¿Te has preguntado alguna vez por qué? Se jactan porque son inseguras y preocupadas de que, si no señalan sus logros, nadie se dará cuenta. Las personas genuinas no necesitan presumir.

“Sé tú mismo. Los demás puestos están ocupados” Oscar Wilde. ¡Que tengas un feliz día!

Puedes descargar el artículo original, publicado en Segre el 25 de Junio de 2017 aquí 

viernes, 16 de junio de 2017

La Frase del día. 8 de Junio



“Es cierto que tengo defectos, pero me fío de mis puntos fuertes” 


#Lafrasedeldía #líderes #PNLEstratégica #MEGACOACHING

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